lunes, 28 de noviembre de 2016

La ciudad como escenario


La cultura es el conjunto de conocimientos de un grupo social que permite desarrollar un juicio crítico. Esta, se desarrolla por medios artísticos y supone la expresión e influencia de una sociedad o una época a la hora de crear. Por tanto, las administraciones públicas, ante una definición tan amplia, tienen la labor de fomentarla en todas sus expresiones.

Hace un par de semanas, me encontré un teatro Castelar casi lleno para ver un espectáculo de danza contemporánea interpretado por jóvenes de la ciudad. A su vez, me comunicaban que una gran obra de teatro, que había triunfado en los últimos premios Max, se iba a suspender ante las pocas entradas vendidas. Estos hechos van enlazados y nos llevan a comprender una evidencia; que la política cultural que se está realizando no es eficiente y muestra que se está comenzando la casa por el tejado.

Como en muchos otros aspectos de la vida pública, para que la gente se implique, debemos favorecer la participación, que se trabaje desde abajo hacia arriba. Tenemos una ciudad con multitud de asociaciones o personas interesadas en la cultura, debemos darles los instrumentos necesarios para que se multipliquen, para que puedan mostrar lo que hacen, para que puedan ensayar, practicar, aprender o compartir. Hay que conseguir recuperar espacios para la ciudadanía; nuestro municipio tiene inmuebles, con alto valor añadido, inutilizados o medio ruinosos que pueden desempeñar una gran labor como centros culturales, albergando lugares de ensayo para músicos o teatro, aulas de pintura, escultura o cine, salas de exposición, etc. Aprovechando la gran creatividad de nuestros vecinos y vecinas, y revitalizando zonas históricas de la ciudad de manera colaborativa y cooperativa.

Por tanto, tenemos que buscar hacer de Elda una ciudad escenario, utilizando todos los lugares que nos ofrece, no sólo el teatro Castelar con una gran programación, también parques y jardines, donde podrían tocar grupos de música o los y las alumnas del conservatorio, y recuperar espacios para la realización de toda acción que fomente el asociacionismo cultural, tan necesario para una sociedad plural y crítica.


lunes, 7 de noviembre de 2016

Trabajo colectivo y participativo frente al abismo

 Este mundo, cambiante y en movimiento constante, nos ofrece muchos retos que lograr superar. Los días, más oscuros y fríos, logran helar muchas de nuestras ilusiones, de nuestros anhelos, de esa sensación tan cálida y tierna que nos ofrecen todas aquellas que nos quieren, que nos empujan a ser mejores, que nos acompañan en el tortuoso camino por un mundo más justo, libre y sostenible.

Yo camino con prisa, sonriendo, con calma, pensando, con zapatillas, tropezando y manteniendo el equilibrio; en ocasiones todo a la vez, otras escogiendo mis pasos y viendo como un pie adelanta al otro. Melancólico por el pasado, sacando todas sus lecciones, e impaciente por ese mañana que tenemos que conquistar, reflexiono sobre todo lo que tenemos que trabajar para acabar con esta hidra de mil cabezas, que cuando crees haber cortado una aparecen otras diez, llamada capitalismo.

En mi día a día ocupo una posición privilegiada, un lugar al que llegué por medio de unas primarias entre simpatizantes y afiliados de EUPV-Elda, después hubieron 2.122 eldenses que depositaron su confianza en el proyecto que simbolizan estas siglas, en el programa que se elaboró de manera colectiva. Así, de esta forma, comencé hace algo más de un año como concejal en el Ayuntamiento de mi ciudad, como digo un espacio donde el eco de mi voz no solamente chocará contra las paredes y personas que están de acuerdo con lo que digo, sino que logra llegar a algunos oídos nuevos, a ciertos rincones, y todo gracias a este altavoz público.

Mi objetivo político, no ha consistido en otra cosa que en intentar concienciar cada vez a más gente, en que muchas de las personas que deambulamos por esta sociedad seamos conscientes de que el sistema capitalista es el principal culpable de las miles de muertes por hambre que se dan diariamente en el mundo, que el desastre ecológico y, por tanto, la autedestrucción como especie a la que nos acercamos cada minuto es producto de la avaricia económica de unos cuantos que exprimen este mundo por conseguir más beneficios, permitiendo la guerra, la semi-esclavitud, la degradación de los seres humanos, los animales y plantas ante el pensamiento de que todo vale si aporta más dinero a un pequeño grupo de personas en este mundo.

No os digo esto porque soy un iluminado, ni porque me considere más listo que nadie, casi lo contrario, hablo de todo esto después de un riguroso análisis de la realidad, de la búsqueda de información, de la lectura, del debate, de la simple concepción de que si no hay un control democrático de la economía, unos derechos básicos para toda la población, no habrá futuro para nadie.

De esta manera, explicaros que me siento con una gran responsabilidad, que cada día me exijo más y más para que de una manera pedagógica la gente pueda ver las cosas como yo lo hago, para dotar a esta población de los instrumentos necesarios para que puedan decidir y que ese empoderamiento social, se traduzca en la máxima participación en movimientos sociales, políticos y culturales. No podemos consentir que los intereses de una minoría se pongan por encima de la toda la clase trabajadora y empobrecida. Sé que es una tarea titánica, pero tenemos que comenzar a dejar de lado esa apatía, ese conformismo y comenzar a tomar consciencia de los que ocurre en el mundo, de lo que le ocurre a tu vecino. Así que ampliemos los lazos de solidaridad, informémonos de una manera crítica, dejemos de lado a las grandes empresas de información que nos obligan a resignarnos, a esa quietud marmórea. Es increíble que podamos saber lo que ha sucedido en el fútbol en las últimas décadas y seamos incapaces de recordar quién cambió el artículo 135 de la constitución, quién privatizó casi todas las empresas públicas, quién desindustrializó el país y quienes son los que han saqueado el dinero de todos y todas nosotras.


Por último, si Rajoy es nuestro presidente es porque, como sociedad, nos lo merecemos. Sino somos capaces de exigir más a nuestros representantes, participar, criticar, luchar y pensar. Entonces, tendrá razón el sangriento dictador y de verdad se quedo todo “Atado y bien atado”.

viernes, 23 de septiembre de 2016

SEPTIEMBRE

Cuando el verano toca a su fin, vemos como el sol, más débil, cada día hace más cortas sus visitas. Hay lluvias que saben a gloria y vientos helados congelan el interior de los cuerpos mal acostumbrados a tiempo libre, altas temperaturas y la compañía continua de los que queremos.

En Elda, mi ciudad, por la que camino y sonrío, el mes de septiembre es un lugar más que un momento, un espacio de encuentro en el que las diferentes fiestas nos ayudan a volver a la rutina; los estudiantes a portear sus pesadas mochilas y sueños, los parados a buscar en el horizonte un rayito de esperanza que les permita tener un proyecto de vida y los trabajadores, precarios, clandestinos, autónomos y también los fijos, ponen su mirada en la cuenta bancaria, lamentándose de los excesos estivales.



Nuestra población se parece mucho a septiembre, un mes que tiene cercano los buenos momentos del pasado, pero que se marchita, cada vez más gris, cada vez más frío, con la mirada puesta en el final de año. Pues bien, Elda tiene mucho de eso, en la memoria colectiva de sus ciudadanos aun se tiene presente el Elda, París y Londres de los años 30, días de ferias internacionales, de lírica por su calles y edificios bellos, entrañables y con historia por nuestro centro. Sobre zapatos andamos y gracias a su industria fuimos capaces crecer, de ilusionar, de atraer familias de todos los rincones de este país.

Ahora son nuestros jóvenes los que tienen que marcharse de aquí ante la falta de perspectivas de futuro, en su conocimiento aparece, medio emborronado, leyendas de ancianos, como si de un sueño se tratase, algún recuerdo de ese pasado cálido; el paso del gobierno republicano por estas tierras, el Deportivo en 2ª, asambleas de trabajadores defendiendo su derechos en medio de la dictadura, Elda Prestigio campeón de liga... Nuestra ciudad resiste por los riesgos que se asumieron en el pasado, tenemos cierta importancia, pero continuamos en franca decadencia, paralizados por la crisis y por nuestra crisis particular zapatera desde los años 90.



Por tanto, se debe abrir un proceso ilusionante de futuro, comenzar a parecernos más a mayo, cuando todo el valle también sale a la calle a disfrutar de sus fiestas, devolver la esperanza a los que habitamos este enjambre de edificios y casas, con la participación de todos y todas, con la necesidad de que esta ciudad tenga una alternativa industrial, productiva, laboral, social, cultural, educativa, deportiva, de ocio... No es fácil, pero es necesario y necesitaremos del empuje todos y todas, de las ideas, las ganas, los esfuerzos, tanto asociativos como individuales. El futuro de nuestra ciudad, de nuestro país, de este mundo, está en nuestras manos, nosotros y nosotras seremos los responsables de lo que dejemos a nuestras hijas e hijos y tenemos que caminar hacia lugares más amables, ecológicamente sostenibles, más justos, más esperanzadores y así comenzar a ver abrirse las flores primaverales de nuevo por nuestra tierra, porque sino estaremos avocados a un diciembre helado que pueda acabar con lo que fuimos.


Comienza un curso político apasionante y todas seremos necesarias.


lunes, 2 de mayo de 2016

No le va a gustar a nadie

Hace unos días, la lluvia, por fin, hizo presencia en las calles y campos de nuestra tierra. Lo que para muchos es un momento de placidez; bajo una cálida manta, frente a un televisor u ordenador y con un tazón de algo caliente entre las manos mientras se observa por la ventana como las gotas se precipitan contra el suelo. Bien, pues mientras este remanso de paz sucede y a muchos de nosotros y nosotras nos permite empatizar con esos instantes, pues en el preciso instante que todo esto ocurre hay un gran número de personas que se encuentran sin casa, buscando cobijo en algún lugar, un simple techo, algo tan básico como eso. Pero también los hay que tienen viviendas en muy malas condiciones, lugares donde las goteras abundan, las ventanas escasean, la luz está cortada y la única calefacción a la que puede aspirar es por combustión o mantas.

Hoy es domingo, pero muchos niños de este planeta no lo saben, ni siquiera se imaginan lo que es un día festivo, ya que tienen que trabajar en condiciones de semiesclavitud para que su familia tenga algo más de dinero para sobrevivir. Puede ser que estas mismas familias sean vistas como privilegiadas, en otros lugares del mundo, en aquellos donde la guerra, el hambre y las enfermedades asolan sus jornadas en una tierra que no cambia. Estas zonas del planeta, que son recordadas por la población occidental como si fueran una pesadilla, no saben a ciencia cierta si existen o no, si pasa eso que de vez en cuando ven en la tele o no, si ese sufrimiento es real o no. En estos sitios, sobrevivir un día más es una victoria, en los que la esperanza ha desaparecido de la mente de sus habitantes y donde solo hay dos opciones: sufrir o huir. Muchos de ellos y ellas, con suerte llegan a Europa, mientras otros muchos mueren por el camino, y cuando llegan a nuestras preciosas fronteras amuralladas y militarizadas hacemos todo lo humano e inhumano para que esta buena gente, esta élite, estos supervivientes no traspasen esa línea hecha en el suelo por nuestros antepasados y que decide quien es rico y quien es pobre, quien vive quien muere, quien puede ser libre y quien no, quien disfruta y quien sufre.

Así que, querido lector, recuerda esto mientras sonríes a un teléfono o te indignas frente a un televisor, la culpa de que todo esto suceda es, en gran parte, nuestra y si no estás haciendo nada para que este mundo sea más justo, libre, equitativo y respetuoso con el medio ambiente, entonces, simplemente, está poniendo más piedras para que esta lamentable realidad sea eterna.

De esta manera, con los problemas derivados del sistema económico que nos rige, tenemos que buscar soluciones colectivas para lograr un mundo más justo, libre, ecológico y democrático. Para esta tarea no podemos prescindir de nadie, tenemos que hacer que la política llegue a la mayoría de la población. Necesitamos una sociedad activa, la cual se indigne ante estas situaciones que se van dando y continúe debatiendo, formándose y movilizándose, siendo parte fundamental de las decisiones y, por tanto, implicándose y exigiendo a sus representantes que escuche su voz y que se le den medios para incidir en las decisiones que le afectan, incorporándose mayoritariamente la sociedad a todo tipo de movimientos, asociaciones y reuniones que tengan alrededor.

Tenemos que ser bien claros, la izquierda está casi derrotada sociológicamente en este mundo. La perspectiva dominante en este planeta es la del neoliberalismo, nos educamos y nos empapamos de esta doctrina desde que nacemos, con una sensación de falta de alternativa por parte de la ciudadanía que la tiene aletargada y que hace que a la gente le cueste mucho salir de espacio rutinario de confort y se ponga a luchar por lo que es justo.

Por otra parte, el neoliberalismo tiene un poder indiscutible, si me permitís utilizar términos militares, se podría decir que ellos van en carros blindados, con cañones por todas partes, y aunque nosotros, el pueblo, somos más, hay muchos en nuestra trinchera que les allanan el camino, porque los sienten como propios y luchan contra sus propios intereses de clase. En esa misma trinchera, somos muchos los que gritamos: “¡No pasaran!”, pero en muchas ocasiones confundimos al enemigo con nuestro compañero de trinchera y diariamente vemos como esta ideología neoliberal y sus secuaces buscan la manera de perpetuarse en el poder, mientras nosotros y nosotras, estando en la misma trinchera, criticamos e identificamos al enemigo con el que está al lado y no con el que está enfrente, que se divierte al ver que nos somos capaces de ponernos de acuerdo para destronarlo, a pesar de ser más, y se ríe con grandes carcajadas cuando observa como su mayor sustento son los y las que están en nuestra trinchera y que les ayudan, mientras el resto discutimos sobre quien es más puro, quien es más casta, quien tiene más contradicciones, quien comete más errores. Y ya casi vemos las cadenas de esos tanques capitalistas sobre nuestras cabezas, sin que consigamos aunar todas las fuerzas posibles para acabar con ellos.



De este modo, considero que tendríamos que caminar hacia una confluencia, sin perder nuestra identidad propia, sin absorber unos a otros, sin traumas ni odios, pero sumando, uniendo, multiplicando nuestra fuerza. Que la democracia sea nuestro medidor de ideas y propuestas, haciendo que se conforme un movimiento horizontal en el que la ciudadanía recobre el control, con luchas sectoriales que busquen acumular fuerzas sociales y uniéndonos en lo concreto, cada uno con su forma de ver, debatiendo y con unas líneas básicas que bien podrían ser las que nos llevaron a Madrid a cientos de miles de personas un 22 de marzo de 2014 y que no son otras que: “Pan, trabajo, techo y dignidad”, eso como eje básico de nuestras políticas, pero sin olvidar la solidaridad internacional o el respeto medioambiental.

Yo pertenezco al PCE, soy marxista, ya que después de mucho estudio, debates, charlas, reflexiones y lecturas, considero que es la única manera que tiene el ser humano, como especie, de vivir de una manera digna y armónica con este planeta y todas las especies que lo pueblan. Siempre pensé en IU como un movimiento político y social que podía permitir el empoderamiento social al que la ciudadanía se acercara buscando soluciones conjuntas y globales a sus problemas concretos. Dentro de Izquierda Unida, por medio del debate, he intentado que la gente se aproximara a mi pensamiento, pero aceptando yo también el suyo e incorporando y conociendo mejor las posiciones del otro, sin dramatismo ni discusiones personales, solo mostrando nuestras ideas y poniéndolas en común para llegar a acuerdos.

Y para ir finalizando, creo que las luchas sociales vividas en los últimos años, y ahora de capa caída, tuvieron su éxito en que cada una se movía en un aspecto de la sociedad; la vivienda, la educación, la sanidad, el ámbito laboral, la discapacidad, el ecologismo, animalismo, consumo, la paz, la solidaridad, la cultura, la deuda, la memoria democrática y un largo etcétera que se produjo a partir del 15M y que finalizó con las anteriormente citadas “marchas de la dignidad 22M”. En todos esos movimientos eramos muchos compañeros y compañeras de IU, pero otros muchos que no lo eran y que luchaban por algo concreto, por una cuestión que en ese momento les parecía importante, muchos simpatizaron con nuestras siglas, incluso llegaron a militar con nosotros y nosotras. Pero otros no, ya que se crearon desconfianzas por ambas partes de algo que no supimos apreciar como merecía en aquel momento.


El tiempo que le queda al planeta Tierra, a la supervivencia de la humanidad en él y a muchas de sus especies, es escaso. Julio Anguita reflexionaba en uno de sus libros sobre que aun estamos viviendo en la prehistoria de la humanidad, en la que aun existe un componente irracional que nos lleva a permitir que una parte mayoritaria de la población mundial no logre asegurar sustento, ni satisfacer sus necesidades alimentarias, habitacionales, sanitarias o educativas. Podemos llegar a tener nostalgia del futuro, de un futuro de esperanza, de socialismo, en el que la gente viva libre y en paz con la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida digno. Esa esperanza, esa nostalgia, es revolucionaria y tiene que ser nuestro motor para luchar por esa utopía, por acercarla a la realidad.



viernes, 18 de diciembre de 2015

Por un nuevo país

Los últimos meses han sido un huracán en mi vida, la fuerza centrípeta me iba expulsando de la tranquilidad de su ojo y yo, con fuerza sobrehumana, luchando contra viento, tierra, escombros, basura, me intentaba no descolgar, buscar ese lugar central en el que el sosiego dura un segundo y en el que la belleza que tienes alrededor te absorbe.



La frenética campaña nos llevó a unos resultados electorales agridulces, con un repliegue del bipartidismo, un auge de nuevos partidos y una resistencia insuficiente de IU. Las ilusionantes listas de unidad popular consiguieron que la sociedad se esperanzara, consiguiendo aunar el descontento social y la ilusión por mejorar este país, este mundo.



Yo, humildemente, comencé mi andadura como concejal el 13 de junio, el día que fui tío de una preciosa niña, que me motiva en mi labor como representante público, ya que yo sí que quiero dejarle un mundo mucho mejor a Vera, un lugar mejor donde todo el mundo pueda vivir dignamente, con la posibilidad de desarrollarse como persona, con ilusiones, con las necesidades básicas cubiertas, con esperanza y, sobre todo, con alegría.



Llevamos  más de 5 meses de legislatura, en los que hemos intentado empujar las decisiones que se toman en el ayuntamiento hacia la izquierda y así, se vayan acercando a ese programa que elaboramos, de forma colectiva, desde Esquerra Unida y que quiere acabar con los muchos problemas que asolan a Elda y a sus ciudadanos y ciudadanas.

En estas 26 semanas, hemos podido hablar con multitud de personas que tienen problemas para conservar su vivienda o acceder a una. Muchos y muchas eldenses, en paro o con trabajos precarios, se han acercado a contarnos sus problemas para pagar la luz o el agua llevándolos a una situación de angustia.

En estos 188 días hemos tenido abiertas las puertas de nuestro despacho para todas aquellas asociaciones que han precisado de nuestra ayuda, para todos aquellos que se han interesado por el medio ambiente, por el patrimonio,  el urbanismo, la solidaridad con otros pueblos, los problemas sociales y laborales de nuestra ciudad.



Pero, lo que no debemos olvidar, es que todas estas luchas y reivindicaciones no sólo las estamos llevando a cabo desde hace menos de medio año, sino que la herencia de trabajo y pelea por la clase trabajadora nos viene de lejos, desde que arriesgábamos el pellejo, la vida, el futuro ¡Todo! hasta hoy.



Como  dice el vídeo electoral que hemos realizado desde IU-UP, me es fácil cerrar los ojos y recordar muchas cosas… Recordar los encierros en la universidad, las manifestaciones, las asambleas contra el Plan Bolonia. Recuerdo aquel día, aquel 15M de 2011, en el que yo por la mañana estuve en un mitin de Esquerra Unida donde se nos arengó a ir a esa manifestación por la tarde, en la que fuimos muy pocos. Parece que fue ayer, cuando nos pusimos delante de los antidisturbios y así defender a los chavales del Lluis Vives, como tuvimos que correr hasta la facultad de Historia y Geografía y allí decidimos no parar de manifestarnos hasta que dimitiera la delegada del gobierno, así varios días, en lo que se llamó la Primavera Valenciana. Como olvidar las huelgas generales, a la de la reforma laboral del PSOE sólo fui yo de mi trabajo, pensé que me despedían, a las otras dos se sumaron un par de compañeros más y las calles se llenaron de gente, de gritos por un trabajo digno, estable o, simplemente, por un trabajo. Siento el orgullo todavía de ver a mi hermano y a esos locos trabajadores de los centros de dependientes recorriéndose varias veces el País Valenciano reivindicando un trato respetuoso y digno para los discapacitados, que aun así, siguen siendo los más olvidados de la sociedad. 



En estos años leímos, discutimos, nos reunimos, caminamos, nos encerramos, nos manifestamos, protestamos, nos concentramos, intentamos hacer pedagogía, que la sociedad comprendiera que queríamos salir de la crisis por la izquierda, con todos y todas y yo me vi vencedor, creí que ganaríamos… Nunca olvidaré cuando entré, con los ojos llenos de lágrimas y muchos kilómetros en las piernas, en la Plaza Roja de Vallekas, cómo nos aplaudía todo el mundo, nos abrazaban, yo miraba a Soraya que lloraba y nos abrazamos y los besos eran salados y reíamos y creíamos que todo iba a cambiar, por la tarde no había un hueco en Madrid y creí que esta vez venceríamos; luego llegaron los antidisturbios, usando la violencia de manera gratuita, como ya habíamos visto en la iniciativa “Rodea el Congreso” o en muchos desahucios que intentamos parar, el poder mostraba sus uñas.



Y también veía cómo el proceso de refundación de IU era muy lento, cómo mucha gente que luchaba a mi lado no se llegaba a enganchar a nuestro proyecto, cómo habían grupos de izquierda que no lográbamos acercar, cómo faltaba por desarrollar la democracia interna. Pero seguíamos trabajando para mejorar, intentando que la ciudadanía se empoderara… Hace un año medio todos estos movimientos y luchas se pararon, parecía que la única solución era electoral y la gente comenzó a creer que la televisión era más importante que la calle, que las redes de solidaridad popular valían menos que un minuto de “Prime time”. Pero  yo creo en los programas, en las medidas concretas, no me importa cómo se tenga que llamar el partido en el que milito mientras que luche por cambiar este mundo, este país, mi ciudad, con medidas para que todos vivamos con dignidad y la capacidad de desarrollarnos como personas, negociando sí y sumando, pero con unos principios de izquierda, unos principios internacionalistas, democráticos y, por tanto, republicanos, luchando y creando poder popular, con un población que decide y, de esta manera, se informa, reflexiona, debate y llega a conclusiones de favorecer a la mayoría y no a esa mínima parte de la población mundial que tiene casi todas las riquezas del planeta, que se ha enriquecido más con la crisis y que tiene casi todos los medios a su alcance para perpetuar este sistema criminal llamado capitalismo, que está destruyendo La Tierra y a los y las que vivimos en ella, personas, animales y plantas.



De un tiempo a esta parte, he visto cómo salvar a tus amiguetes de las autopistas con el dinero de todos y todas puede llevar a desgracias en carreteras secundarias. He sufrido que una sanidad colapsada cometa errores dificilísimos de superar por seres queridos. He visto como las universidades se vacían, de gente que no puede pagar, de contenidos, de crítica. Por esto considero que nos merecemos vivir en una sociedad más amable y para ello, volcar nuestras ilusiones en proyectos que nos hablen claro, sin tapujos, sin engaños, con ilusión. Tenemos que comprender que muchas de las situaciones lamentables que vemos en nuestro día a día, ocurren por las malas políticas que se vienen practicando desde hace decadas y por la corrupción endémica de este sistema, que nos deja a las capas trabajadoras en una situación de vulnerabilidad e indefensión.





Por todo esto os pido que olvidéis el yo, la televisión y los libros de autoayuda que llenan las estanterías de las librerías, es el momento de las soluciones comunes, de crear hegemonía y yo creo, con toda sinceridad, que la única candidatura que puede responder a todas esas expectativas es Unidad Popular-Izquierda Unida. Os pido que confiéis en nuestra candidatura, ya que hemos realizado propuestas realistas que buscan el beneficio de la clase trabajadora, creyendo en la solidaridad internacional, gritando: "No a la guerra, OTAN no", interesada por la mayoría social, para salir de la crisis sin dejar a nadie atrás y así, entre todos y todas, construir un nuevo país.


jueves, 19 de noviembre de 2015

Hace seis años llegué tarde y así, un poquitín despeinado...

      Hace seis años comenzó un sueño, en el momento que me reafirmé y me acepte, apareció ella y nada volvió a ser igual.

 Os dejo este texto que escribí hace 6 años exactamente (http://www.fotolog.com/tlibertad2/56678496/):

                "Después de un largo recorrido, en el que la vida me parecía toda cuesta arriba, en la que me tuve que deshacer de ciertas cosas para poder continuar, cosas inmateriales, algo olvidadas por la humanidad tales como ciertos sentimientos románticos, ciertas definiciones de palabras que antes me parecían clarísimas, algo de miedo a mí mismo y a que la gente sepa como soy. Todo esto se me fue perdiendo, olvidando por aquella subida, en cualquier cuneta, quizás, ciertas personas se acercaban para que, sin darme cuenta, ir robándomelas, risa a risa, golpe a golpe, lágrima a lágrima, beso a beso...

                Justo al pensar que ya no podía más, que se me hacía eterna esa subida y parecía que no me daba ni un solo descanso, de momento me vi en la cima, donde todo se observa con más claridad. Y ya ligero como una pluma, casi inmaterial, comenzó el mundo a darme un respiro, a darme bajadas en las que poder disfrutar de cada instante, ya sea de comer con unos amigos, de una noche de alegrías, de unas interesantes conversaciones frente a un café, de una sonrisa acompañanada de una mirada tímida y huidiza que me hace ruborizarme o de cuando cada tarde algún niño se cruza frente a mí y consigue quitarme muchas sonrisas y darme muchas esperanzas, logrando con el cambio mucha fuerza para continuar incansable.

 Quizás, he perdido algo de pasión en este largo peregrinar que ya comencé hace demasiado, ya no soy tan impulsivo. Pero estoy dispuesto a sacarle todo el jugo a este planeta sin perder ni mis ideales ni mi forma de ser. No creo que pueda cambiar por nada, aunque todo puede ser diferente a mí alrededor.


 A lo mejor no es día para poesías, yo creo que siempre puede ser un buen día para despertar nuestros sentimientos con unas cuantas letras, así que recuerdo al difunto poeta, en el que me reconocí en sus poemas y termino diciendo: "después de tanto todo, para nada..." En eso se podría resumir mi texto de hoy después de tanta frase, tanta palabra y tantos ejemplos solo para entender y haceros comprender un simple concepto: ESTOY FELIZ!!!"



 Hoy, las cosas se hacen más difíciles, porque los sueños van cargados de deberes, porque la distancia no nos permite saborearnos a diario, porque la vida es fría como el acero. Pero siento tu apoyo, sabes que siempre tendrás el mío y que este mundo es muy complicado e injusto.

 Nada de eso podrá cambiar nuestra sonrisa por bandera, nuestra alegría como revolución y nuestra energía como cambio necesario para que este mundo mejore, con nuestro amor, con nuestra ilusión.


lunes, 11 de mayo de 2015

La plaza del Pueblo

El sábado por la noche, reinauguraron, de una manera encubierta la plaza Castelar, utilizando las fiestas de Moros y Cristianos, que son de todos y todas las eldenses. Me hubiera encantado poder mostrar mi repulsa por esta obra, por el despilfarro que supone y por la pérdida de identidad que provoca a la ciudad de Elda, aunque lo cierto es que los festeros no tienen ninguna culpa en general y es por ello que no se ha planteado ninguna acción para este acto, por muy instrumentalizado que estuviera.

Hace unos años, allá por el verano del 2006, escribí un texto (http://www.fotolog.com/tlibertad2/15466628/  -30/08/2006-) de un lugar muy especial y que quiero compartir con vosotros y vosotras y luego desarrollaré:



<<Ayer por la tarde estuve en el lugar de la foto, la Plaza Castelar de Elda, simplemente quería disfrutar de mi ciudad, de la gente que la habita, sin resaltar, como si fuera un átomo invisible de aire, o una gota de una fuente, como si nadie supiera que estaba allí, observándoles, sin idea de cuáles eran sus preocupaciones, ni ellos de las mías, sin saber si están malhumorados por volver de vacaciones, preocupados porque no tienen trabajo, o inquietos con lo que van a hacer sus hijos con la vida.
Simplemente me senté en un solitario banco, en el mismo en el que me sentaba desde mi niñez hasta ahora. En aquel que he intentado reordenar mis pensamientos, mi vida y en el que, finalmente, tome la decisión de cambiar de aires.
En ese momento de fluidez de pensamientos, se acercaron dos ancianas y me preguntaron si podían sentarse a mi lado, a lo que yo respondí con velocidad: -"¡Cómo no!"-
Sin saber por qué comenzó una conversación muy interesante; me explicaron que ese era su banco favorito (igual que yo, pero ellas ya habían visto pasar a tantas personas desde aquel lugar...). Yo me encendí un cigarrillo y ellas viendo un cartel de un balcón, me dijeron que me podía comprar una vivienda que estaba en venta. Creo que mi cara fue más expresiva que mis palabras y comprendieron enseguida que no la compraría por muchísimas razones. Metidos en el tema le explique que en 2 días me iba a París, ellas me felicitaron como personas que nunca habían vivido fuera de esta ciudad, pero les hubiera encantado.
Las dos señoras continuaron hablando de sus cosas, yo acabé mi cigarro y les comuniqué que me iba a casa ya, pero a ellas aún les intrigaba una cosa, así que preguntaron:
-"¡Oye! ¿Esperabas a alguien?"-
Yo muy sonriente les contesté:
- "Si, pero tenía que haber pasado hace 3 meses por lo menos, ahora ya..."-
A lo que ellas respondieron con una pícara risa: -"Pues si viene alguien le diremos q pase por tu casa"- Y la amiga le corrigió -"Mejor le diremos que se pase al año que viene por este mismo banco"-
Yo les dije que si se lo decían a alguna persona interesante se lo agradecería y solté una última carcajada, me levanté, y pude ver sus caras de tristeza porque, como dijeron ellas, era muy simpático. Les dije lo encantado que estaba de haberlas conocido y me fui pensando los ánimos, no sé por qué razón, que me habían dado ese par de ancianas, para ir hacia delante, ir a donde quisiera y pudiera.
Me alejaba muy poco a poco, como si mis pies fueran de plomo, tomé aire con gran fuerza para recoger toda la energía que había en esa plaza en ese preciso instante, continué caminado con la sensación de que me hubiera gustado guardar este momento en una burbuja, pero que entonces perdería todo su encanto. Igual no vuelvo a ver a esas señoras, pero ¿Sabéis qué? Me encanta ese banco; en el que yo he hablado y he estado solo, otros se han besado, algunos se han amado, hubo gente que conoció la amistad y todos no han tenido más remedio que observar; ya sea al de al lado, como al de más allá o incluso la soledad que habita por las noche en él…>>

Estas palabras las escribí unas horas antes de irme a París a estudiar, fue la primera vez que iba a dejar de vivir en Elda, fue un cambio muy grande para mí, después de París vino Valencia y luego Argentina. Cada vez que volvía a Elda, a mi ciudad, me iba a ese banco a fumarme un cigarro, a ver la figura del gran orador, a escuchar la fuente, a sentir como el sol me acariciaba las mejillas, viendo como los niños correteaban a mi alrededor y la gente pasaba cargada de bolsas del mercado.

Hoy veo como esa plaza ha desaparecido, como ya no tiene que ver con la que he recorrido siempre, la que está instalada en mi recuerdo. Ahora veo una plaza nueva, carente de personalidad ¡Lo nuevo es lo bueno! Parece que gritamos los eldenses tropezando una y otra vez con esa piedra, esa vocecilla, a lo Pepito Grillo, que nos dice que dejemos nuestro patrimonio en paz. Sus jardines -conservados en estructura desde su inauguración-han perdido su esplendor y sigue ese alcalde no elegido, ese busto ignominioso, frente al republicano presidente que se avergonzaría de sus paisanos si tuviera manera de expresarse.



Yo no podré enseñarle la plaza en la que jugué como niño a mis hijos, igual que mi padre no me la pudo enseñar a mí, porque este es ya el segundo “Castelazo” que sufrimos y así, de esta manera, yo no reconocería la Elda en la que nació y creció mi abuelo, porque con los años se ha ido destruyendo muchos de los elementos singulares de esta ciudad, por dejación o por interés.



Perdimos el templete, que tan sólo tenía poco más de veinte años y ya se había ganado todo el cariño de los eldenses ¡Todo lo hacían con grandes miras! Calles por donde circulen coches en el casco antiguo, fuera las casa viejas y viva los descampados, las casas ruinosas y, de paso, que se hunda el castillo.

Hace una semana, el concejal de cultura decía que hacía todo lo que podía para proteger el patrimonio, pero que no había recursos ¿De dónde sacar el dinero? Más de 1.500.000€, además de otras obras de última hora, serían un buen comienzo para hacer obras, crear trabajo, y arreglar casas para, por ejemplo, las familias que los bancos echan de sus casas.




En fin, yo no pude hacer más, en la plataforma “No al Castelazo” hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para poder paralizar esta obra. Lo avisamos, pero la ciudadanía eldense aun andaba algo adormilada, aunque el caluroso mayo está aquí y siento que el despertar de este pueblo hará tambalearse los cimientos de estos gobiernos injustos que hemos tenido. A mí el sábado me cayeron lágrimas al ver lo que habían hecho en esta plaza, en la plaza del pueblo, que tantos sentimientos me trae, que ya no será la misma, pero ya lo dijo Don Emilio Castelar: “Una vida en que no cae una lágrima es como uno de esos desiertos en que no cae una gota de agua: sólo engendra serpientes.” 

Esta foto es de la noche que vi mi banco arrancado...