Vivimos tiempos en los que parece que todo tiene mucha velocidad, siempre conectados, en todo momento recibiendo noticias, consejos y opiniones constantemente. Una pantalla nos despierta, nos comunica y nos informa, a veces nos falta el tiempo necesario para la reflexión sosegada, para buscar ciertos conocimientos, para dudar, discernir o entender con todos los matices.
Hay un dispositivo cuadrangular de hojas de papel que nos facilita esa tarea, que ha sido importantísimo a la hora de generar pensamiento científico, filosófico, literario o artístico durante siglos y que no es otro que el libro.
Ser el pequeño de cuatro hermanos en los ochenta y noventa tenía inconvenientes, pero me dio una gran ventaja. Los mayores elegían juegos, conversaciones, qué peli se veía o con quién íbamos, pero a cambio yo tuve lo que ahora considero suerte, de que cada vez que me aburría podría elegir entre las novelas o comics que teníamos en casa. Adquirí la costumbre de leer, acompañándome un libro en momentos de soledad, permitiéndome viajar, empatizar, conocer y vivir aventuras inimaginables.
En el instituto Azorín se celebraba el 23 de abril con el alumnado y el profesorado leyendo desde el escenario fragmentos de escritos, ensayos o poemas que nos habían gustado. Entre aquellas clases entendí que podíamos leer los mismos libros y sacar interpretaciones diferentes, lo que los enriquecía más en conversaciones posteriores.
Elda está asociada al talento que se genera vinculado a la literatura, afamadas escritoras, catedráticas, guionistas, ilustradoras, editores y libreras y libreros. Todos ellos, sumado a que en esta ciudad tenemos la suerte de tener un gran tejido asociativo cultural que logran que esos instantes, individuales y privados, en el que nos entregamos a la lectura o la escritura sean socializados convirtiéndose en eventos sociales en los que compartir experiencias, conocimientos y puntos de vista.
Hemos vivido unos días orbitando alrededor de los libros, realizando actividades en el magnífico edificio de la Biblioteca Municipal Alberto Navarro; allí hemos hecho talleres para que los más pequeños se aficionen a la lectura, hemos llevado a autores para que puedan conocer mejor el proceso creativo, el porqué de sentarse a escribir sobre uno u otro tema. Y, sobre todo, hemos vuelto a ocupar la calle con textos de autores de nuestra tierra, inspirando a la lectura y la escritura. De esta manera, continuamos democratizando la cultura, en este caso a través del libro, como derecho fundamental de la ciudadanía, como alternativa económica de nuestra ciudad y como forma de regenerar y dotar de contenido los espacios públicos de Elda.
The Elderican N. 03:
https://www.valledeelda.com/hemeroteca/51576-the-elderican-03.html
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